Coches sin conductor o cómo desayunar mientras conduces

Una de las previsiones más esperadas del siglo XXI, es la posibilidad de reasignar el proceso de conducción de automóviles a los robots. Pero la cuestión es, ¿cuándo podría ser posible?

La tecnología evoluciona de una manera impredecible. Partiendo de la aceptación de este hecho, vamos a recordar las fantasías geek de ciencia ficción de tiempos tan lejanos como 1960, cuando proyectaban que los androides ayudarían a las personas en las tareas diarias en el futuro, algo que luego se preveía que sucedería en el siglo XXI.. Ahora, medio siglo después, este sueño se ha hecho realidad, y de hecho tenemos robots en casa. Sin embargo, muy pocos autores de ciencia ficción y futuristas de los 60 hubieran reconocido sus visiones robóticas del siglo 21 en las aspiradoras robots redondas. La idea inicial se ha mantenido igual, facilitando las tareas domésticas para los humanos, pero el concepto resultó ser bastante prosaico y simplista.

Es posible que los llamados coches sin conductor sigan el mismo camino. El concepto se imaginado de la siguiente forma: uno se sube al coche por la mañana disfrutando del periódico (o del periódico online, no importa) y el desayuno, y conduce al trabajo, despertándose gradualmente con comodidad. Al terminar el trabajo del día, no dirías que no a ir al bar con tus amigos –  de todas formas,  llevas un robot conduciendo tu coche. De esta manera, los niños, los ancianos y las personas con discapacidades, disfrutarían de un nuevo nivel de integración.

Habrá menos accidentes y atascos en las calles. El piloto automático mantendrá la distancia de seguridad mínima entre coches y contribuirá a la eficiencia del flujo de tráfico. Una vez más, el robot, a diferencia de un humano, no se distrae con elementos externas o chicas guapas, no se duerme cuando conduce y no tiene dolores de cabeza.

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¿Es bastante idílico, verdad? Y es entendible que queramos saber cuándo se harán realidad estas maravillas para la mayoría de los conductores.

Pronosticar cuándo se comercializarán los coches totalmente automáticos, es casi una lotería para los comerciales.

Pronosticar cuándo serán comercializados los coches totalmente automáticos, es como acertar la lotería para los comerciales. El cofundador de Google Sergey Brin ha venido prometiendo desde hacer un par de años que esto empezaría en 2017, mientras que Carlos Gohn, el líder de Renault-Nissan, lo apuntaba para 2020.

Siendo honestos, estos pronósticos no nos traerán nada realmente importante, aparte de la promoción innovadora y visionaria de sus propias compañías. Todos los futuristas están de acuerdo en que la capacidad de los coches autónomos en un principio será muy limitada para ciertas situaciones, permitiendo que el conductor suelte el volante solo en algunos casos y manteniéndolo alerta para hacerse cargo de la conducción en cualquier momento.

¿Pero esto no está pasando ya? Algunas de las últimas modificaciones que han experimentado los automóviles (como el Tesla Model S y el último modelo de Mercedes-Benz con la funcionalidad de dirección asistida) permiten mantener la velocidad sin asistencia del conductor, usar el control de velocidad (que ya es una funcionalidad muy antigua) y el sistema de dirección asistida que mantiene al coche en su camino, detectando las líneas del carril y los patrones de tráfico en caso de que las marcas viales no sean legibles.

Los coches son capaces de aparcar de manera casi completamente automática. Esta funcionalidad no sólo está disponible en coches de alta gama, ya se encuentra incluso en coches de bajo presupuesto como el Ford Focus.  Los grandes vendedores ,como los de Volvo, llevan ofreciendo ya desde hace varios años el aviso de proximidad de peatones (y ciclistas) basado en sistemas de freno.

Puede parecer que ya estén todas las piezas del puzzle que completan los sistemas de coches sin conductor, y que lo único que deberíamos hacer es juntarlas. Pero esto no es cierto. Todos los vendedores de coches están de acuerdo en que las soluciones de coches inteligentes están diseñadas para ayudar al conductor y no para reemplazarlo. Es el conductor precisamente el que debe seguir teniendo el control del sistema. Para poder llevarlo un paso más adelante, la industria aún necesita dedicarle más tiempo y esfuerzo en términos tecnológicos y de percepción pública.

En este sentido, ¿qué es lo que probablemente nos encontraremos  en el período 2017 a 2020? Lo más probable es que nada nuevo. Los coches seguirán siendo más inteligentes y el número de percances en el que el conductor esté involucrado, también crecerá. Pero el estar más relajado al conducir no significa que uno tenga que abandonar por completo el volante. Si el robot tiene un fallo que provoque un accidente, será responsabilidad del conductor.

Los optimistas se refieren cada vez más a un supuesto prototipo “revolucionario” del coche automatizado de Google, que podría llegar hasta el punto de no tener volante. Dicen que es el futuro, pero este futuro o está muy lejano o no está planteado para el alcance general.

Los coches sin conductor de Google no se pueden utilizar por donde tú quieras. Necesitan un mapa 3D muy actualizado que es más detallado que los mapas estándares de navegación por satélite.

Google crea estos mapas con la ayuda de coches especiales de mapeo, pero este proceso es complejo, y también consume tiempo y recursos. Incluso en Estados Unidos, donde tienen las carreteras casi perfectamente documentadas, este proceso podría tardar años y años en completarse. Sin mencionar los trabajos de construcción, las nuevas señales de tráfico, semáforos y todos los cambios que se hacen a diario. Un “cocherobot” puede saltarse fácilmente una señal de stop que no esté documentada en el mapa y seguir conduciendo tranquilamente.

Además, los “cochesrobot” de Google, al menos en la actualidad, tienen una serie de limitaciones . No están equipados para conducir con lluvia intensa o nieve, no son capaces de detectar y evitar imperfecciones de la carretera, y no son capaces de distinguir una caja de cartón de un bloque de cemento  que se encuentren en  la  carretera. Encima no diferencian entre un policía y un peatón. Y como era de esperarse, no son lo suficientemente inteligentes como para reaccionar en situaciones fuera de lo normal.

Una pelota botando en mitad de  la calle puede significar que aparecerá un niño corriendo detrás de ella. Es posible añadirle un algoritmo correspondiente al programa, pero no puedes tener en cuenta todas las posibles situaciones de emergencia. Uno de los pilotos automáticos de Google suspendió la prueba, deteniéndose drásticamente al detectar a una mujer en una silla de ruedas persiguiendo a un pato con una escoba. Ningún programador se hubiera imaginado una situación así en la vida real.

Todo se reduce al hecho de que no será posible que haya ningún tipo de coche sin conductor en los próximos años. En el estado en que se encuentran ahora puede que sólo funcionen en un ambiente modificable súper planificado. Lo ideal es una autopista inteligente libre de patos y escobas, donde elementos de la infraestructura de la carretera, como marcas viales, señales y semáforos son reemplazadas por interfaces amigables de   usuario (y automóvil). En carreteras como esta, un semáforo notificaría a los coches su intención de cambiar a amarillo por un protocolo inalámbrico, y la comunicación V2V (de un coche a otro) no estaría limitada solo a las señales de luz roja y amarilla.

Para que este tipo de carreteras se vuelvan reales, se necesitan muchos años de trabajo, esto significa que tendrás que esperar un tiempo para que sea posible conducir y desayunar al mismo tiempo. Claro, a menos que estés en la sede de Mountain View de Google. Por último, es muy importante asegurarse de que todos los sistemas involucrados en los procesos de operación de coches sin conductor sean estables y seguros.

 

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