Por desgracia, ya no son solo los crédulos los que caen en las estafas y los ataques de phishing. Hoy en día, cualquiera puede convertirse en víctima. Los ciberdelincuentes pasan años perfeccionando sus tácticas para garantizar resultados, y utilizan una sofisticada manipulación psicológica que a menudo es difícil de detectar. En el mundo de la ciberseguridad, este tipo de juegos mentales tienen hasta su propio nombre: ingeniería social.
En este artículo, desglosamos los trucos psicológicos que usan los estafadores para engañar a sus víctimas, las señales de alerta que debes tener en cuenta y qué hacer exactamente si te das cuenta de que te están engañando.
Las emociones de las que se aprovechan los estafadores
La ingeniería social funciona precisamente porque desencadena nuestras emociones más profundas. Cuando una víctima está ansiosa, asustada o absorta en la intensidad del momento, tiende a tomar decisiones en una fracción de segundo sin pensar en las consecuencias. Y eso es exactamente de lo que se aprovechan los ciberdelincuentes.
Por eso, en un momento tan tenso en el que estás hablando o enviando mensajes de texto con alguien y te están exigiendo cosas, debes detenerte un segundo y preguntarte: “¿Qué estoy sintiendo exactamente en este momento? ¿Qué estaba sintiendo justo antes? ¿Esta persona está tratando de aprovecharse de mi estado emocional? ”
La mayoría de las veces, los estafadores intentan sacar partido de estas emociones:
- Miedo y ansiedad.
- Emoción.
- Vergüenza y culpa.
- Sorpresa y conmoción.
Primero, verifica con quién estás tratando realmente
Antes de siquiera comenzar a buscar señales de alerta, debes verificar lo básico: ¿con quién estás hablando realmente? Si estás chateando, por ejemplo, con alguien que dice ser un “representante del banco”, lo mejor que puedes hacer es buscar el número de teléfono y la dirección de correo electrónico oficiales del banco en Internet. Vuelve a llamarles o envía un mensaje a una dirección que sepas que es 100 % legítima; siempre es mejor prevenir que lamentar.
Debes estar especialmente alerta si alguien se comunica contigo en una aplicación de mensajería o en las redes sociales. Como regla general, las grandes empresas simplemente no operan así.
Indicios claros de que estás tratando con un estafador
Te están haciendo pasar por una montaña rusa emocional
Supongamos que recibes un correo electrónico del “equipo de soporte” de un servicio online que utilizas. El mensaje afirma que alguien acaba de intentar iniciar sesión en tu cuenta desde otro país, lo que hace que entres en pánico de inmediato. Pero instantáneamente te calman: “No te preocupes, bloqueamos el intento de inicio de sesión sospechoso justo a tiempo. Tu cuenta está segura”.
Sin embargo, los estafadores no se detienen ahí. El siguiente párrafo te sumerge de nuevo en modo de pánico: “Por desgracia, durante nuestro control de seguridad, descubrimos que tu información de pago puede estar en riesgo”. Por último, te lanzan un salvavidas: “Estamos listos para ayudarte a solucionar esto ahora mismo, simplemente haz clic en este enlace para verificar tu identidad”.
Para cuando termina, has pasado por todas las emociones posibles durante el minuto que estuviste leyendo esta “información urgente”. El objetivo de esta montaña rusa emocional es desequilibrarte para que dejes de pensar de manera crítica y comiences a reaccionar sin más. Y en el momento en que el estafador aparece con una supuesta solución al problema, tu juicio se pierde por completo.
Saben demasiado sobre ti
Los estafadores suelen utilizar deliberadamente tu propia información personal para darte la impresión de que realmente saben de lo que hablan y de que tienen acceso legítimo a tus datos confidenciales.
El hecho de que la persona que está del otro lado conozca detalles sobre tu identidad, economía o contratos, no significa que no sea un estafador. Gracias a las interminables filtraciones de datos, existe un expediente digital bastante grande de casi todos nosotros. Es increíblemente fácil para un hacker averiguar exactamente cuánto gastaste en envíos de comestibles el año pasado, quién es tu proveedor de telefonía celular o qué dirección de correo electrónico está asociada con tu cuenta bancaria.
Intentan asustarte, a veces con amenazas y extorsión
Podría decirse que la forma más fácil de desequilibrar a alguien es infundirle miedo o aumentar su ansiedad. Cuando las propuestas demasiado buenas para ser verdad dejan de funcionar, los ciberdelincuentes sacan a relucir las tácticas de miedo: “Tu cuenta ha sido vulnerada”, “Se te acusará de evasión de impuestos a menos que proporciones la frase de seguridad de tu cartera criptográfica”, “Perderás acceso a nuestros servicios a menos que nos llames ahora mismo” o “Se te ha colocado en un registro de agresores sexuales. Ponte en contacto con nosotros para resolver esto; de lo contrario, habrá consecuencias legales y filtraremos tu información a los medios de comunicación”. Y la lista sigue.
A veces, estos mensajes pueden ser completamente neutrales e imitar un correo electrónico real de soporte a la perfección. Pero si el tono es demasiado dramático y sientes que te están acorralando, las probabilidades de que estés tratando con un estafador son cercanas al 99,9 %. Y si te exigen que actúes (como hacer una transferencia de dinero a una cuenta aleatoria o proporcionar datos confidenciales) bajo la amenaza de daño físico, vergüenza pública o cargos penales, puedes redondearlo al 100 %.
Para obtener más información sobre cómo operan los extorsionadores, consulta nuestra publicación Extorsión por correo electrónico: así usan el chantaje los estafadores.
Te habla una “persona extremadamente importante”
Para aumentar la ansiedad, los estafadores a menudo firman sus mensajes con los nombres de funcionarios de alto rango. Cuando esto suceda, respira y pregúntate: ¿estás seguro de que un alto funcionario de Hacienda o el jefe de la policía local te llamaría o enviaría un mensaje de texto? Los funcionarios e investigadores de alto nivel suelen tener asuntos mucho más importantes de los que ocuparse. Y si te acusan de un crimen escandaloso en un mensaje firmado por, digamos, el fiscal principal de la ciudad, esa es tu señal para desenmascararlo.
Has recibido una propuesta demasiado buena para ser verdad
No te dejes engañar por actos de generosidad al azar o regalos que surgen de la nada. Aquí hay una breve lista de lo que podría sucederte:
- Recibes un paquete inesperado con un código QR impreso en la caja. Te dicen que lo escanees, supuestamente para averiguar quién lo envió, reclamar un cupón gratis del vendedor o confirmar la entrega para no tener que pagar una tarifa de envío. No es difícil adivinar que el código QR en realidad lleva a un sitio de phishing. A partir de ahí, los estafadores se aprovechan al máximo: pueden engañarte para que brindes la información de tu tarjeta, convencerte de que descargues una aplicación que resulta ser malware o hacer que proporciones un código de verificación para tu aplicación bancaria.
- “¡Hola! Te llamo desde el centro de entrega. Tienes un paquete (o un ramo de flores) en camino. ¿Podrías darme el código de verificación del mensaje de texto que te acabamos de enviar para que puedas reclamar tu regalo?”. A todo el mundo le encanta recibir regalos sorpresa. Pero en el fragor del momento, es fácil bajar la guardia y entregar accidentalmente a los estafadores un regalo propio, como el código de acceso a tu cuenta de servicios gubernamentales.
- ¡Pero qué suerte! Celebridades de todo tipo están anunciando un sorteo gratuito de NFT que promete hacerte ganar una fortuna. Para reclamar tu nuevo activo criptográfico, inicias una miniaplicación, introduces tus datos y… pum, no más cuenta de Telegram. En retrospectiva, esos perfiles de famosos que promocionaban el sorteo se veían un poco raros…
Te están presionando y tratando de aislarte del mundo exterior
“¡No cuelgues! Esta es tu última oportunidad de recuperar el acceso a tu cuenta”. “Si no respondes a este correo electrónico en un plazo de ocho horas, iniciaremos una acción penal en tu contra”. “Debes ir al banco de inmediato para guardar el dinero restante y depositarlo en una cuenta segura”. Si utilizan frases similares para que actúes de inmediato, haz una pausa: los estafadores solo intentan asustarte y crear una falsa sensación de urgencia.
Esta es una táctica clásica. Imagínate recibir una llamada de un estafador que se hace pasar por el representante de un banco o incluso un funcionario del Departamento de Comercio, alegando que tus cuentas bancarias han sido pirateadas. Luego te piden que firmes un acuerdo de confidencialidad, supuestamente para ayudar a recuperar tu dinero, y te amenazan con iniciar una acción judicial si se lo cuentas a cualquiera, incluso a los miembros de tu familia más cercanos. Insistirán en que el asunto es “grave”, requiere acción inmediata y que la cooperación con las agencias gubernamentales “debe permanecer estrictamente confidencial”.
Recuerda que los representantes de una empresa o funcionarios del gobierno legítimos nunca te pedirán que guardes secretos a menos que se trate de datos gubernamentales clasificados o que hayas firmado un acuerdo de confidencialidad corporativo real. Los estafadores alejan deliberadamente a las víctimas de cualquier sistema de apoyo, voz de la razón u opinión externa. Y no solo te aíslan de la gente; te desconectan de la información por completo. Es posible que a propósito te mantengan en la llamada o te bombardeen con mensajes de texto dramáticos, para que ni siquiera tengas un segundo para respirar, y mucho menos buscar algo en línea.
Cuando te encuentras en un estado de mucha ansiedad, es increíblemente fácil caer en estas manipulaciones y tomar decisiones imprudentes, incluso cuando crees que solo estás tratando de solucionar el problema. Nunca tengas miedo de pedir ayuda, buscar una segunda opinión sobre lo que está sucediendo es siempre una buena opción.
Intentan humillarte
Imagina que recibes una notificación de que tu cuenta ha sido vulnerada y te avisa que te pongas en contacto con el soporte técnico. Pero mientras el “representante de soporte” analiza el problema, intenta hacerte sentir culpable: “¿Cuándo fue la última vez que cambiaste tu contraseña? ¿Hace bastante? ¿No viste nuestras advertencias urgentes para actualizar tus credenciales?” o “Mira, el mensaje de texto lo dice allí mismo: ¡no compartas este código con nadie! ¿Por qué lo hiciste?” Esta es una táctica deliberada para hacerte sentir culpa, que has perdido el control y necesitas la experiencia y la ayuda del estafador.
Incluso si realmente has cometido un error, no te castigues. Caer en la trampa de un estafador es mucho más fácil de lo que crees: todo lo que se necesita es un día de trabajo estresante y una llamada en el peor momento.
De repente recibes un aviso de que has estado… hablando con estafadores
A los estafadores les encanta usar esquemas confusos de varias etapas. Por ejemplo, puede que primero intenten engañarte para que proporciones el código de acceso a tu aplicación bancaria con el pretexto de actualizar la información de tu cuenta. Pero luego, la llamada se interrumpe de la nada o recibes un mensaje de texto inmediato que te advierte que estabas hablando con un estafador, que entraron a tu cuenta y que debes ponerte en contacto con el soporte técnico de inmediato por tu propia seguridad. A veces, puede que incluso algún supuesto “agente federal” o “policía” irrumpa en la conversación.
El problema es que este “equipo de seguridad” es parte del mismo grupo de estafadores que mantienen viva la estafa. Comenzarán a insistir en que todo tu dinero está a punto de caer en manos criminales a menos que lo muevas a una “cuenta segura”, o afirmar que alguien ya ha sacado préstamos en tu nombre.
No te pongas en contacto con números o direcciones de correo electrónico desconocidos que te hayan enviado por mensaje, incluso si prometen ayudarte. Encuentra el sitio web legítimo de la empresa o agencia, busca sus canales de contacto oficiales y solo utiliza estos.
Recuerda: ninguna agencia del gobierno (y ciertamente ninguna empresa privada) está escuchando tus conversaciones para verificar si estás hablando con estafadores.
Qué hacer si has caído en una estafa
En primer lugar, no te culpes. Cualquier persona puede ser tomada por sorpresa y caer en un engaño durante un momento vulnerable. Intenta no entrar en pánico y recuerda exactamente qué tipo de información has brindado. Tus siguientes pasos dependen completamente de eso:
- Proporcionaste el código de verificación de un mensaje de texto o la contraseña de una cuenta → Cambia inmediatamente tu contraseña para ese servicio, así como para cualquier otra cuenta en la que la hayas reutilizado. Activa la autenticación de dos factores si aún no lo has hecho.
- Has entregado los datos de tu tarjeta → Llama a tu banco inmediatamente y pídeles que congelen tu tarjeta. Si ya se ha retirado o transferido dinero de tu cuenta, pregunta cómo puedes disputar la transacción.
- Has hecho clic en un enlace sospechoso o descargado un archivo de un remitente desconocido → Analiza tu dispositivo con un antivirus fiable. Tratar de averiguar por tu cuenta si has descargado malware es prácticamente imposible, ya que a menudo se oculta en tu dispositivo sin ningún indicio.
No escuches a los estafadores
Así es como puede proteger tus cuentas, datos y dinero:
- Tómate tu tiempo. Si alguien te está presionando para que actúes de inmediato (para que introduzcas tus datos, proporciones un código o envíes dinero), lo más probable es que estés hablando con un ciberdelincuente. Tómate un momento, vuelve a llamar a la empresa al número oficial que aparece en su sitio web y comprueba si realmente necesitan algo de ti.
- Déjale tus miedos a Kaspersky Premium. A diferencia de un humano, nuestro paquete de seguridad antifraudes, basado en Inteligencia Artificial y Machine Learning, es completamente imparcial y detecta correos electrónicos de phishing y archivos maliciosos en los momentos en que una persona podría ponerse nerviosa. Te impedirá abrir sitios web sospechosos, detendrá los intentos de infectar tu dispositivo, neutralizará cualquier malware detectado y mantendrá tus datos y tu dinero seguros.
- Activa la autenticación de dos factores para tus cuentas importantes. Con Kaspersky Password Manager, puedes generar códigos de inicio de sesión de una sola vez que cambian cada 30 segundos, lo que los hace mucho más difíciles de interceptar para los estafadores que los códigos enviados por correo electrónico o mensaje de texto.
- Cíñete a la regla de oro: nunca reutilices una contraseña. Si usas la misma contraseña en diferentes servicios, un pirata informático solo tendrá que descifrar una cuenta para obtener acceso a todas las demás. Las variaciones del tipo “Contraseña123” y “Contraseña1234!” tampoco sirven: los pequeños cambios como estos son muy fáciles de adivinar. Por supuesto, memorizar docenas o incluso cientos de contraseñas diferentes manualmente es una hazaña sobrehumana. Ahí es donde un administrador de contraseñas es útil, ya que almacena tus datos de forma segura en un almacén cifrado y te genera contraseñas únicas y verdaderamente complejas.
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