La inteligencia artificial se está convirtiendo rápidamente en parte de nuestra vida cotidiana. Nos ayuda a trabajar, a comunicarnos, a crear contenidos e incluso a defendernos de las ciberamenazas. Pero a medida que la IA evoluciona de ser un asistente útil a convertirse en una tecnología capaz de actuar de forma autónoma, influir en las decisiones y transformar las experiencias en línea, surgen nuevas preguntas.
En el Kaspersky HORIZONS 2026, celebrado en Roma, se reunieron investigadores en ciberseguridad, expertos en IA, responsables políticos y educadores para analizar estas cuestiones. Un mensaje resonó a lo largo de todo el evento: el futuro de la ciberseguridad ya no se limita únicamente a la protección de sistemas y datos. Cada vez se centra más en proteger la confianza, la identidad y la autonomía humana.
1. Los agentes de IA están creando una nueva superficie de ataque
Los ciberdelincuentes siempre se han aprovechado de la confianza. Hoy en día, se aprovechan de la confianza depositada en la IA.
Una investigación presentada en HORIZONS reveló que, entre enero y principios de mayo de 2026, las tecnologías de Kaspersky detectaron más de 92 000 ataques de malware camuflados como servicios populares de IA. Se utilizaron versiones falsas de ChatGPT, Claude, Gemini y otras herramientas emergentes de IA para engañar a los usuarios y que descargaran software malicioso.
La amenaza va más allá de las aplicaciones falsas. Los atacantes se centran cada vez más en las cadenas de suministro de IA, las bibliotecas de código abierto y los ecosistemas de IA interconectados, donde un solo componente comprometido puede afectar a miles de usuarios u organizaciones.
Tal y como explicó Dmitry Galov, director de la Unidad de Rusia y la CEI del Equipo Global de Investigación y Análisis (GReAT) de Kaspersky:
“La introducción de agentes de IA en los entornos empresariales cambia la propia naturaleza de la confianza. Cada acción automatizada pasa a formar parte de una cadena más amplia de sistemas e intercambios de datos, lo que significa que la seguridad ya no se limita a proteger los terminales, sino que consiste en controlar cómo se propagan la inteligencia, los permisos y las decisiones a través de procesos interconectados impulsados por la IA”.

Dmitry Galov, Head of Kaspersky’s Global Research and Analysis Team (GReAT) Rusia y CIS Unit, en el Kaspersky HORIZONS 2026
A medida que las organizaciones adoptan la inteligencia artificial, garantizar la seguridad de estos ecosistemas inteligentes se está convirtiendo en algo tan importante como proteger las redes tradicionales.
2. La automatización requiere supervisión humana
La IA promete una mayor eficiencia, una detección más rápida de amenazas y una automatización mejorada. Sin embargo, la autonomía también conlleva nuevos riesgos.
Los expertos debatieron sobre cómo se pueden manipular los sistemas de IA mediante la inyección de prompts, conjuntos de datos contaminados, complementos maliciosos y cadenas de suministro comprometidas. Cuando los sistemas automatizados funcionan a gran escala, los errores y las vulnerabilidades pueden propagarse rápidamente.
El reto ya no es solo la resiliencia técnica, sino también mantener la rendición de cuentas.
Como señaló Luana Lo Piccolo, Senior Advisor en Derecho Tecnológico, Gobernanza de la IA y Asuntos Globales Digitales:
“A medida que los sistemas de inteligencia artificial pasan de ser simples asistentes a convertirse en agentes autónomos, el reto ya no es solo la resiliencia técnica, sino la autonomía responsable”.

Luana Lo Piccolo, Senior Advisor en Derecho Tecnológico, Gobernanza de la IA y Asuntos Globales Digitales, en Kaspersky HORIZONS 2026
Cuanto más recurren las organizaciones a decisiones basadas en la inteligencia artificial, más importantes se vuelven la gobernanza, la transparencia y la supervisión humana.
3. La IA está empezando a comprender el comportamiento humano
Uno de los debates más fascinantes de HORIZONS se centró en la IA cognitiva: sistemas diseñados para interpretar el comportamiento humano, anticipar decisiones y adaptar las interacciones en consecuencia.
Aunque las tecnologías actuales no pueden leer la mente, ya influyen en las decisiones a través de motores de recomendación, algoritmos de personalización y predicción del comportamiento.
Los investigadores identificaron cuatro riesgos emergentes:
- Ataques de ingeniería social cada vez más sofisticados.
- Manipulación a gran escala de la opinión pública.
- Elaboración de perfiles predictivos y abusos selectivos.
- Futura convergencia entre las interfaces cerebro-ordenador y los dispositivos conectados.
Noushin Shabab, Lead Security Researcher de Kaspersky GReAT, considera que estos riesgos merecen nuestra atención hoy mismo, no mañana:
“Aunque la IA cognitiva se encuentra todavía en una fase inicial y está lejos de su adopción masiva, se está desarrollando rápidamente. Se prevé que los modelos avanzados de interacción entre humanos e IA se generalicen de forma significativa en las próximas décadas. A medida que aumente su adopción, también lo harán los riesgos asociados; y cuando eso ocurra, debemos estar preparados”.
La conversación puso de relieve una realidad cada vez más presente: la ciberseguridad puede implicar, en mayor medida, proteger no solo los dispositivos, sino también la toma de decisiones humana.
4. La autonomía humana se está convirtiendo en un problema de ciberseguridad
A medida que los sistemas de IA mejoran su capacidad para comprender el comportamiento, crece la preocupación por su capacidad para influir en él.
Las plataformas sociales ya utilizan algoritmos para determinar lo que los usuarios ven, leen y con lo que interactúan. Los futuros sistemas de IA podrían llegar a ser aún más eficaces a la hora de personalizar la información, predecir reacciones e influir en las decisiones.
Para la periodista y formadora en IA responsable Teresa Potenza, es aquí donde el debate trasciende la propia tecnología:
“El verdadero riesgo de la IA cognitiva es que moldea nuestras mentes, de forma silenciosa y a gran escala. Hemos aprendido que los sistemas optimizados para fomentar la participación merman nuestra capacidad de juicio”.
Y añadió:
“La tecnología debe estar al servicio de las personas, y no al revés. La autonomía no es solo una cuestión de privacidad. Es una cuestión de democracia”.
Proteger a los usuarios en la era de la inteligencia artificial requerirá algo más que controles de seguridad. También dependerá de la transparencia, la formación y una gobernanza responsable.
5. Ya no basta con ver para creer
Una demostración en directo en HORIZONS puso en tela de juicio una de las suposiciones más básicas sobre la identidad en Internet.
Los investigadores demostraron cómo los sistemas de reconocimiento facial podían seguir identificando a las personas incluso después de que la IA generativa hubiera alterado drásticamente su aspecto mediante efectos de envejecimiento y rejuvenecimiento. Para los
observadores humanos, las imágenes solían parecer de personas completamente diferentes.
Sin embargo, los algoritmos de reconocimiento facial lograron asociar con éxito las imágenes modificadas con sus identidades originales.
Según Maher Yamout, Lead Security Researcher at Kaspersky GReAT:
“Las transformaciones faciales generadas por IA pueden conservar la identidad biométrica incluso cuando la percepción humana interpreta las imágenes como si se tratara de personas totalmente diferentes. Esto plantea nuevos retos para la confianza digital, la verificación de la identidad y la prevención del fraude en una era en la que los medios sintéticos evolucionan rápidamente”.
Los resultados ponen de relieve tanto la resiliencia de los sistemas biométricos modernos como los crecientes retos que plantean los “deepfakes” y las identidades sintéticas.
En última instancia, el futuro de la ciberseguridad depende de las personas
El evento Kaspersky HORIZONS 2026 puso de manifiesto que la inteligencia artificial está transformando la ciberseguridad de formas que van mucho más allá de la protección contra el malware y de las redes.
A medida que los sistemas inteligentes se vuelven más autónomos, persuasivos e integrados en la vida cotidiana, el enfoque se está desplazando hacia la protección de la confianza, la identidad y la autonomía humana.
Es posible que la próxima frontera de la ciberseguridad no sean nuestros dispositivos o nuestras redes, sino nuestra capacidad para confiar en lo que vemos, en lo que sabemos e incluso en cómo tomamos decisiones en un mundo cada vez más impulsado por la inteligencia artificial.
Kaspersky HORIZONS



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