Los usuarios todavía son muy imprudentes en las redes sociales

3 Feb 2016

¿Para qué se suelen utilizar las redes sociales? La mayor parte del tiempo se utilizan para estar en contacto con amigos, ver vídeos graciosos o estar al día de las últimas noticias. Facebook y el resto de redes sociales parecen sitios virtuales cómodos e inofensivos, donde podemos ver lo que hacen otras personas y, a su vez, estas pueden ver lo que hacemos. Además, lo mejor de estas es que son accesibles desde cualquier parte, incluso desde la comodidad de nuestras camas.

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La gente se ha acostumbrado a compartir todo lo que ocurre en sus vidas. Muchos publican en Facebook o Instagram desde los viajes que hacen, a los caros regalos que reciben. Para algunos, es esencial publicar sus selfies y los lugares a los que van, ya que esto les hace ganar nuevos seguidores o suscriptores y sirve para impresionar a los demás. Además de los usuarios corrientes que siguen a otras personas por sus intereses, las redes sociales son una gran arma para los espías, los ex novios, los celosos o los cibercriminales.

Aunque desde pequeños nos han dicho siempre que no hablemos con extraños, mucha gente se olvida de ello en Facebook, Instagram u otras redes sociales. Según un reciente estudio de Kaspersky Lab, el 25,8 % de los usuarios de redes sociales ignora por completo los ajustes de privacidad de sus cuentas y publican TODOS sus posts y fotos en modo público.

Mucha gente también es descuidada con el tema de los “amigos” virtuales. Un 7,1 % de los encuestados acepta cada solicitud de amistad que recibe, incluso aunque se trate de completos extraños. Y un 34,8 % se hace amigo de gente desconocida si tienen al menos un par de amigos en común. Pero… ¿quién dice que tus amigos sí conocen a esta persona? Podrían haber añadido a un extraño que les envió una solicitud de amistad.

Estos “extraños amigables” podrían ser vendedores que quieren promocionar los productos de una tienda online, sobre todo productos innecesarios sobre pérdida de peso o de entrenamiento físico; o que se trate de un bot con la excusa de “chatear” contigo por la noche con fines ilícitos. En el mejor de los casos, estos solo te spamean, pero en el peor, puede tratarse de cibercriminales.

Creemos que esta es razón suficiente para no confiar en la false sensación de seguridad que tenemos navegando por Internet desde casa. El mundo virtual está lejos de nuestro hogar, y nuestros datos se almacenan en un lugar virtual, en suelo internacional. Si no se protegen los datos, cualquiera puede obtenerlos. Y esto ocurre con frecuencia.

Por ello, tenemos que extremar nuestras precauciones en cuanto a la información que publicamos en la red o que compartimos con los desarrolladores de software, las tiendas online u otras entidades externas.

Si todavía están tus redes sociales desprotegidas, es el momento de resolverlo. Para ello:

Y recuerda: los enlaces que envían los desconocidos pueden llevarte a páginas web maliciosas, no los sigas.