Cómo me han robado el rostro

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Hace algún tiempo probamos FindFace, un servicio que compara fotos con la base de datos de avatares de la red social VK.com en busca de coincidencias. Entonces, mis colegas sacaron algunas conclusiones fascinantes. Yo, a mi pesar, descubrí algo de poco agrado.

 

Yo no formé parte de la prueba: estaba ocupado con otros asuntos y, además, no tengo perfil en VK.com. A decir verdad, no tengo perfil en ninguna otra red social (al menos, ninguno que sea con mi nombre real y mis fotos personales), pues no me gustan esas cosas. Sin embargo, sentía curiosidad por saber cómo el servicio encuentra a personas que se parecen a mis amigos, así que decidí echar un vistazo. A lo mejor tengo un hermano perdido.

Resultó que no tenía ninguno. O puede que sí, pero eso no fue lo que descubrí. En lugar de ello, encontré una foto de perfil claramente mía. No solo con mi cara, sino también el mismo fondo, el mismo gato sentado en el mismo hombro, el mismo cuadro en la pared. Y la foto se había tomado desde el mismo ángulo. En otras palabras, el primer resultado de la búsqueda era mi foto. Como habrás adivinado, alguien había cogido mi foto y la había usado para personalizar su foto de perfil.

El autor del perfil en cuestión también había buscado por Internet fotos de personas con apariencia extraña y había hecho publicaciones sobre ellas en las que decía que eran familiares o conocidos suyos. Por alguna razón, también estaba incluido en esa colección, pero, al parecer, le gustaba mi foto tanto que decidió usarla como su avatar.

Después de haber encontrado a la persona que se escondía tras mi foto, pensé dos cosas. La primera: ¿cómo había conseguido mi foto?; la segunda: ¿cómo puedo volver a obtener el control de mis fotos online? Sabía quién me había hecho la foto y cuándo e, incluso, dónde se había publicado. En aquel entonces la había publicado en un blog privado en LiveJournal. No debería haberse filtrado a ningún otro lugar desde ahí, pero, obviamente, sucedió.

Llevar a cabo una búsqueda de imagen me ayudó a identificar el camino. Hace muchos años, cuando parecía que LiveJournal estaba a punto de estirar la pata (otra vez), alguien estaba promocionando un servicio alternativo llamado Dreamwidth, el cual se suponía que iba a remplazar a LiveJournal. Durante algún tiempo, todas las publicaciones de Dreamwidth estaban abiertas al público y las fotos, al parecer, estaban indexadas en los motores de búsqueda. Como resultado, aunque ahora no se pueda acceder a la publicación, la foto se puede encontrar fácilmente.

La búsqueda arrojó resultados aún más fascinantes. Mi foto no solo se había usado en LiveJournal, sino también en otra red social llamada Fotostrana (que quiere decir “tierra de las fotos”), en un foro de coches ucraniano, en un foro de mujeres (en la colección “hombres y gatos”), en una web amateur de alojamiento de fotos y en un par de webs muertas de las que solo se acuerda Google.

Al mirar mi reflejo en el espejo, no comprendo por qué la foto se ha hecho tan popular. Puede que el culpable sea el gato. Pero, sin embargo, no me gusta ver mis fotos en Internet, por lo que decidí deshacerme de esas fotos de mí que se habían usado incorrectamente. Escribí reclamaciones a todos los servicios mencionados solicitando que eliminaran la foto. Estos son los resultados de mi cruzada.

No me importaban las webs muertas, no había motivo por el que preocuparse porque ya no reciben visitantes. La de alojamiento de fotos amateur fue la más fácil: permite a cualquiera denunciar una foto si se cree que viola derechos de copyright. Mi caso era algo diferente, pero mi cara ocupa más del 50% de la foto, por lo que resolví que era propietario de, al menos, parte del copyright. La web borró la foto sin solicitar ninguna prueba.

El foro de mujeres no contestó, pero se eliminó la publicación que contenía mi foto. El foro ucraniano respondió varias semanas después solicitando pruebas, las cuales envié sin obtener ningún resultado. Sin embargo, el usuario que publicó la foto solo había publicado tres veces hace cuatro años y desapareció. Así que no me preocupó mucho. Tras ello, tenía que escribir a las redes sociales.

Fotostrana me sorprendió amablemente. Sus administradores respondieron al día siguiente: me pidieron que enviara una foto a su soporte técnico con el mensaje de fondo y la borraron. También bloquearon la cuenta del usuario que hacía mal uso de la foto hasta que cambió el avatar. Sin embargo, no creo que el nuevo avatar mostrara al usuario, pues ya había visto esa foto en diferentes páginas dentro de grupos llamados “Mafiosos del mundo”.

Pero mi comunicación con VK.com fue épica. En primer lugar, el equipo de soporte no entendía qué quería. Decían que, si quería recuperar el acceso a mi cuenta, debía demostrar que era yo el que aparecía en el avatar. La idea de invocar al karma y secuestrar la cuenta me tentó (después de todo, el de la foto era yo), pero soy una persona honesta y no quería mentir a los administradores de VK.com.

Hablaba con la pared. Les pedí que eliminaran mi foto; pidieron pruebas; las envié; y la conversación terminó ahí. Pasó el tiempo y pregunté cómo iba el tema: Entonces, ¿cómo va el tema de la foto? Y el ciclo volvió a empezar. Sucedió unas cuatro veces.

Después de la cuarta, me di cuenta de que, por lo visto, el equipo de soporte no veía mis pruebas. Pensé que su servicio de correo quizá no aceptaba correos grandes. No sé con seguridad si ese era el problema, pero cuando subí mi foto a una web de alojamiento de fotos y envié el enlace, la situación se resolvió milagrosamente.

La cuenta del secuestrador de la foto fue suspendida durante varios días en VK.com y me pidieron que informara a los administradores si no cambiaba su avatar. No lo hizo, por lo que la denuncié y la volvieron a suspender (esta vez durante un período de tiempo más largo). Finalmente, al no cumplir con los requisitos, suspendieron la cuenta de forma permanente.

Estoy seguro de que no soy el único que se ha topado con este problema. Probad a buscar vuestras fotos en Internet y seguro que a algunos os sorprende no ser los únicos que las usáis.

Os dejo unos consejos para ayudaros a evitar este tipo de situaciones o, si es demasiado tarde, ponerles remedio.

  1. Vigilad vuestras fotos y estad pendientes de cómo y dónde se publican.
  2. Si descubrís que se han usado en el perfil de alguien en alguna red social, tranquilos. Todas las redes sociales legales son accesibles; borrarán las fotos de inmediato y bloquearán a los infractores.
  3. Cualquier foto que queráis compartir con los representantes de las redes sociales, enviadla mejor mediante un servicio de intercambio de archivos en lugar de por correo electrónico. No olvidéis eliminar la foto del servicio de intercambio en cuanto terminéis.