IA para niños en edad escolar: 25 prompts útiles + consejos de uso

Te explicamos cómo usar la IA de forma correcta para trabajos escolares, cómo verificar las respuestas del chatbot y cómo proteger tus datos personales.

IA para niños en edad escolar: 25 prompts útiles + consejos de uso

La inteligencia artificial ha pasado de ser una novedad tecnológica a una herramienta tan común que los niños de la escuela primaria ya la están usando. Intentar prohibir el uso de la inteligencia artificial a los niños a esta altura tiene tanto sentido como lo tenía prohibir los motores de búsqueda o Wikipedia.

Hoy vamos a analizar cómo funcionan realmente los chatbots y cómo enseñarle a tu hijo a usar la inteligencia artificial como una ayuda para el estudio en lugar de un sustituto de pensar por sí mismo.

Explícale a tu hijo (y a ti mismo) cómo funciona la IA

Antes de explicarle cualquier cosa sobre la inteligencia artificial, es útil comprender cómo funciona realmente y cuáles son sus límites.

La mayoría de los chatbots populares que usan los niños (así como los adultos) son los conocidos como modelos de lenguaje grandes o LLM. Para desarrollar un modelo de este tipo, los investigadores lo entrenan para detectar patrones en grandes cantidades de texto. El modelo divide el texto en pequeñas unidades llamadas tokens (cada token puede ser una secuencia de palabras, un signo de puntuación, una sola palabra o carácter, o una frase completa) y luego predice qué token es más probable que venga a continuación.

Un ejemplo de cómo GPT-3.5 y GPT-4 dividen el texto en tokens

Este ejemplo muestra cómo los modelos GPT-3.5 y GPT-4 dividen los mensajes en tokens. Fuente.

Lo mismo sucede cuando un chatbot conversa con una persona. En realidad, un modelo de lenguaje no razona por sí mismo. Lo que hace es calcular qué palabras y frases tienen más probabilidades de sucederse para producir una respuesta que se ajuste a tu consulta. Eso significa que los chatbots a veces darán respuestas incompletas o totalmente incorrectas, sin importar la frecuencia con la que se actualicen o se vuelvan a entrenar. Un ejemplo vívido: hace solo dos años, los chatbots populares aseguraban con confianza a los usuarios que la palabra inglesa “strawberry” tiene dos letras “r” en lugar de tres. Los errores como estos se conocen comúnmente como alucinaciones.

Muchos chatbots también pueden buscar información en Internet. En ese caso, la IA extrae datos de una fuente externa, pero usa sus propios algoritmos internos para armar la respuesta. Y los propios resultados de búsqueda pueden incluir publicaciones desactualizadas, contenido publicitario, prensa amarilla y otras fuentes cuestionables.

Cómo ayudar a tu hijo a usar la inteligencia artificial sabiamente

Habla con él sobre cómo la inteligencia artificial puede hacer las cosas mal

Ya hemos visto que la inteligencia artificial no es inmune a los errores. Por desgracia, las alucinaciones no son el único problema. Incluso cuando un chatbot trabaja con información precisa puede presentarla de manera engañosa al omitir algo, poner el énfasis en el lugar incorrecto o sacar una conclusión cuestionable. A veces, el resultado depende de factores que un usuario nunca pensaría en considerar al hacer una pregunta.

Un factor sorprendente es sencillamente el idioma que utilizas. La mayoría de los datos con los que se entrenan los principales modelos están en inglés, por lo que estos sistemas tienden a funcionar mejor en ese idioma. El mismo modelo de inteligencia artificial podría responder una pregunta correctamente en inglés, pero equivocarse cuando se le pregunte exactamente lo mismo en serbio, por ejemplo. Esta brecha aparece más en campos como la ciencia, la medicina, la tecnología y el derecho, donde simplemente hay mucho más material de alta calidad en inglés para que el modelo utilice.

Otra peculiaridad de los chatbots es que empeoran a medida que les das más información. Los estudios muestran que cuanto más texto y datos tiene para trabajar un modelo, más difícil le resulta realizar un seguimiento de los detalles, conectar la información de diferentes partes de una conversación y responder preguntas que requieren una comprensión profunda. Por lo tanto, cargar un libro completo en un chatbot y hacerle preguntas minuciosas sobre él es una forma infalible de producir alucinaciones.

También vale la pena cuestionar no solo lo que le dice la IA, sino la forma en que haces tus preguntas. Los chatbots suelen intentar complacer al usuario y darán forma a su respuesta para que coincida con el punto de vista aparente del usuario. Por ejemplo, el mismo chatbot podría dar respuestas opuestas a “¿Por qué está superpoblada la Tierra?” y “¿Por qué la Tierra no está superpoblada?”, formando la respuesta según la suposición integrada en cada pregunta. Un estudio reciente ha descubierto que incluso los modelos de lenguaje más avanzados no lograron hacer frente a las premisas falsas en el 26-42 % de los casos.

Deja que la IA ayude con el aprendizaje, no que se encargue de él

Muchos de los que fueron estudiantes saben que copiar el trabajo de otros es un arte en sí mismo, que requiere una habilidad excepcional y al menos cierta interacción con el material (o a veces bastante interacción). Hoy en día, por desgracia, incluso esa habilidad corre el riesgo de desaparecer: la tentación de copiar una respuesta que solo ha tardado unos segundos en generarse es demasiado fuerte. Pero los chatbots están lejos de ser estudiantes sobresalientes.

En un estudio, los investigadores hicieron que tres chatbots populares hicieran un examen de química y compararon sus calificaciones con las de estudiantes reales de 2009-2023. Los estudiantes los superaron. Los chatbots a veces acertarán la respuesta correcta, pero llegarán a ella a través de una cadena de razonamiento erróneo, por lo que sus respuestas podrían ser incorrectas.

Por lo tanto, vale la pena explicarle a tu hijo que hacer que la IA escriba ensayos desde cero o resuelva ecuaciones sin luego verificarlas es un callejón sin salida. Además de eso, en un trabajo real serán juzgados por sus habilidades y conocimientos reales, y los chatbots no los ayudarán a falsificar la experiencia. En lo que la IA realmente puede ayudar sin interferir en el aprendizaje es en explicar temas difíciles y resolver los errores. Estos son algunos ejemplos:

Si un tema es difícil de entender

  • “Explica este tema en términos sencillos: {insertar tema}”
  • “Explica este tema con un ejemplo de la vida real: {insertar tema}
  • “Aquí está la parte que no entiendo: {insertar texto}. Explícamela paso a paso”
  • “Explica este tema en términos sencillos primero, luego en términos más técnicos: {insertar tema}
  • “Esta es una pregunta: {insertar pregunta}. No me des la respuesta. Hazme preguntas orientativas para que pueda responderla yo mismo”

Matemáticas y otras ciencias exactas

  • “Dame una pista para el primer paso, pero no resuelvas todo el problema: {insertar problema}
  • “Analiza mi solución y dime dónde cometí un error, pero no la arregles: {insertar el problema y la solución}
  • “Inventa un problema similar para que pruebe: {insertar problema}
  • “Aquí está mi respuesta: {respuesta}. Hazme preguntas para comprobar si lo he resuelto correctamente”
  • “Explica por qué se aplica esta fórmula aquí: {insertar problema}

Ensayos y trabajos escritos

  • “Hazme cinco preguntas sobre este tema para que pueda proponer mi propia tesis y argumentos: {insertar tema}
  • “Este es un borrador de mi ensayo. Intenta encontrar errores en mi lógica o partes que necesiten más detalles: {insertar el texto del borrador}
  • “Analiza el borrador de mi ensayo y dime qué falta: {insertar el borrador del ensayo}”
  • “Señala partes de mi texto en donde la idea no esté clara, pero no la reescribas por mí: {insertar texto}
  • “Imagina que eres un maestro con mucha experiencia e intenta cuestionar mi argumento: {insertar texto}

Aprendizaje de idiomas

  • “Ten una conversación conmigo en {insertar idioma} en un nivel A2. Cuando responda, corrige mis errores”
  • “Dame cinco frases para traducir usando esta estructura gramatical: {insertar estructura gramatical}
  • “Explica esta regla gramatical y dame algunos ejemplos: {insertar la regla gramatical}
  • “Voy a escribir una frase y me dirás si tiene errores. Primero dame una pista y solo muéstrame la versión correcta después de mi segundo intento. {insertar la frase}
  • “Escribe un diálogo breve en {insertar idioma} en el que tenga que responder como uno de los personajes”

Prueba de conocimientos

  • “Hazme 20 preguntas sobre este tema: {insertar tema}. Haz una pregunta a la vez y no muestres la respuesta de inmediato”
  • “Después de cada respuesta, solo explica en qué me he equivocado”
  • “Empieza con cinco preguntas fáciles y luego haz cinco difíciles”
  • “Haz las preguntas más difíciles cada vez que responda correctamente”
  • “Según mis errores, dime qué temas debería repasar”

Verificad juntos las respuestas de la IA

Asegúrate de que tu hijo entienda que no debe confiar ciegamente en lo que le dice un chatbot, incluso cuando cita otras fuentes. Y pedirle al mismo chatbot que verifique su propio trabajo tampoco es una gran idea. Existe una posibilidad real de que cometa los mismos errores dos veces, o incluso que los acumule.

Tomad cualquier respuesta del chatbot y revisadla juntos, separándola en afirmaciones individuales y haciendo preguntas sobre cada una. ¿De dónde salió esa fecha o ese número? ¿La IA está citando a una persona, publicación o estudio específico? ¿La cita es realmente algo que dijo esa persona? Si el chatbot incluye un enlace, ábrelo y verifica con cuánta precisión lo representó realmente la IA.

Mientras lo haces, analiza la calidad de la fuente en sí. Si hay algo escrito en un tono demasiado emocional o hace afirmaciones audaces sin respaldarlas, es un buen indicio de que tienes que buscar información en otro lado.

Protege a tu hijo y sus cuentas

Todo lo que tu hijo comparta con un chatbot termina en los servidores de esa empresa y se utiliza para seguir entrenando al modelo de manera predeterminada. En los últimos años, hemos visto que incluso las empresas más grandes no son inmunes a los errores y las filtraciones de datos. Para reducir el riesgo de que se filtre la información de tu hijo y mantener su cuenta segura, sigue algunas reglas sencillas:

  • Asegúrate de que tu hijo entienda que la IA no es un diario privado. Dile que no comparta su nombre, dirección, escuela o cualquier otra información confidencial con un chatbot.
  • Ajusta la configuración de privacidad del chatbot. Como mínimo, desactiva la memoria y cualquier función de “mejora del modelo” o de entrenamiento. También vale la pena leer nuestras guías detalladas sobre la configuración de la privacidad y la seguridad en ChatGPT y DeepSeek.
  • Actualiza la contraseña. Dado que la mayoría de los chatbots requieren una cuenta, establece una contraseña segura que no se reutilice en ningún otro sitio para evitar que pirateen la de tu hijo. Si la contraseña de tu hijo sigue la clásica fórmula de “apellido de soltera de la madre más año de nacimiento” o usa palabras populares de memes como “skibidi”, tenemos malas noticias: las contraseñas como estas se descifran muy rápido. En lugar de inventar y memorizar contraseñas, es mejor dejar que un administrador de contraseñas cifradas las genere y almacene.
  • Activa la autenticación de dos factores. Esto añade un obstáculo adicional para cualquiera que intente entrar a la cuenta de tu hijo. En lugar de usar un número de teléfono como segundo factor, es mejor usar códigos de inicio de sesión generados y actualizados automáticamente en un administrador de contraseñas.
  • Usa una protección antiphishing. Más allá de los sitios web falsos que se hacen pasar por servicios de inteligencia artificial legítimos, existe otro riesgo: los chatbots a veces envían a los usuarios enlaces a sitios de phishing (páginas falsas diseñadas para robar información personal). Kaspersky Premium bloquea el acceso a sitios sospechosos y evita que los estafadores roben los datos y el dinero de tu familia.
  • Controla lo que hace tu hijo en Internet. Junto con un administrador de contraseñas y protección contra malware y phishing, Kaspersky Premium incluye Kaspersky Safe Kids, que te permite configurar controles parentales, restringir el contenido no deseado y estar al tanto de cuánto tiempo pasa tu hijo en línea.

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