Te explicamos qué son las cadenas de bloques

8 Sep 2016

Bitcoin y su tecnología de cadena de bloques han aparecido mucho en las noticias durante los últimos años. Aun así, hablar sobre ellos suele ser complicado (o más bien un guirigay), por lo que el individuo medio se queda con la vaga impresión de que algo interesante sucede con el dinero, pero en realidad no comprende el tema.

La tecnología es elegante, pero no es tan complicada de comprender. Vamos a intentar explicarte de una forma muy fácil cómo funciona la cadena de bloques evitando jerga geek en la medida de lo posible.

Solo dos conceptos tecnológicos…

Cómo funcionan las firmas digitales

Cualquiera puede generar un nombre digital y una firma digital. Estos no son como tu nombre mecanografiado o tu firma a mano. Respectivamente, son una clave pública y una privada que al tenerlas permiten lo siguiente:

  1. Que una persona pueda escribir mensajes, firmarlos digitalmente y publicarlos online.
  2. Que el mundo pueda ver que esos mensajes son originales ya que se puede identificar el nombre digital de la persona gracias a la firma digital.
  3. Que nadie pueda falsificar un mensaje firmado.
  4. Que una persona pueda generar diferentes pares de nombre y firma (imagina que son nombres artísticos) para diferentes motivos.

¿Cómo actúa la función hash?

Digamos que escribo un mensaje (“Hello”) y quiero enviárselo a mi amigo, pero debo asegurarme de que llega al destinatario sin que se altere. ¿Cómo podría hacerlo? La forma más simple sería pedirle a mi amigo que me volviera a enviar todo el mensaje para poder compararlos y ver si coinciden. Muchas personas utilizan este método cuando dictan números o deletrean direcciones de e-mail por teléfono.

Aun así, el mensaje podría llegarle a mi amigo perfectamente pero, al devolvérmelo, podría llegarme “roto” y, en ese caso, no podríamos asegurarnos de su integridad. Además, el mensaje podría ser muy largo. ¿Y si el mensaje contiene vídeo de alta definición? No tendría sentido enviar de vuelta todos esos gigabytes de datos solo para verificar que se han recibido correctamente y, por ello, se utiliza otro método para verificar la fidelidad de este. Se llama hash.

Creemos la representación gráfica de “Hello”. Este es un método para hacerlo:

Asociemos cada letra con una secuencia numeral (por ejemplo, a=1, b=2, z=26), por lo que Hello sería 8 5 12 12 15.

Si multiplicamos los números, obtenemos 86.400. Así es cómo conseguimos el hash.

Tras enviar el mensaje principal a mi amigo, envío el hash para que pueda comprobar si el que ha recibido coincide con el que yo le he enviado.

Pero ¿y si han se ha alterado por el camino y ahora dice Hallo? Pues su hash también habría cambiado: 8*1*12*12*151 = 17.280. Mi amigo espera obtener 86.400, por lo que en el momento que obtiene 17.280, la diferencia nos alertaría a ambos de que algo ha ido mal.

Deberíamos señalar que el hash puede ser alterado y comprometido. No sirve para proteger la integridad del mensaje (una firma ya lo hace), se usa para simplificar y acelerar el proceso de comprobación de la integridad del mismo. También, en un uso real, los usuarios no codifican sus hashes ni se los envían a sus amigos en mensajes separados. Sus ordenadores gestionan todo el proceso de un modo invisible para los usuarios.

Este simple método de hash no detectaría letras cambiadas de orden en el mensaje, solo era un ejemplo. En el mundo real, usamos algoritmos mucho más complejos.

Crear un mensaje con un cifrado fuerte que haga coincidir ambos hashes es un proceso complicado y largo. Por ejemplo, el popular algoritmo SHA-1 (que no es tan fuerte como se diseñó, pero esa es otra historia). El hash para Hello sería este:

f7ff9e8b7bb2e09b70935a5d785e0cc5d9d0abf0

Para “Hallo”, el hash sería este otro:

59d9a6df06b9f610f7db8e036896ed03662d168f

No tienen nada en común, ¿verdad? Para eso se diseñó: es un código.

El dinero virtual

Vale, ya tenemos lo difícil. Así que, ¿qué cosas interesantes podemos hacer con estas tecnologías?

Imagínate a 30 niños en una clase que quieren usar su dinero de juguete, el cual debería ser totalmente virtual (por ejemplo, números escritos en papel o, en nuestro caso, guardados en Internet).

Para ello, los niños escriben los valores de su efectivo inicial en una pizarra y luego anotan cuánto le dan a otra persona. Anotan cada “transacción” con su puño y letra y lo firman para que nadie se líe con las transacciones durante el recreo. Este método funciona perfectamente hasta que un maestro viene, borra la pizarra y reclama el control del flujo del dinero porque tiene poder y quiere impedir que los niños usen el sistema para comprar drogas entre ellos.

Como resultado a esta condiciones desfavorables, los niños empiezan a guardar sus registros financieros en libretas. Cada uno de ellos tiene una libreta debajo de su pupitre y actualiza constantemente el registro de las transacciones. Por supuesto, no pueden hablar de sus transacciones durante las clases, así que utilizan notas de papel (Internet). A primera vista, ¡esto es una moneda cifrada en acción!

Problemas

Agrupar las transacciones en páginas

Ahora hay 30 notas circulando en la clase; ¿cómo pueden saber los estudiantes que han copiado el contenido de todas las notas en sus cuadernos? ¿Qué notas han copiado y ya son prescindibles? ¿Cómo se sabría que Billy tiene 50 monedas para pagar a Johnny y que no se las ha dado a otro sin que Johnny lo sepa?

Hay una solución a esos problemas: los niños, además de compartir notas con las líneas de las transacciones, deben compartir páginas completas. Cuando alguien haya acumulado muchas transacciones, copiará todas las líneas, calculará el hash de la página anterior, lo copiará al principio de la nueva página y la distribuirá entre todos los estudiantes de la clase.

Al recibir la página, Johnny comprobará su veracidad: todas las líneas deberían estar escritas con la misma letra, la página debería contener un número nuevo y el hash de la página anterior debería coincidir con el de la nueva. Y otra cosa: cada contribuidor debería tener tanto dinero como el que quieran pagar. Para asegurarse de ello, Johnny debe leer todo el diario de transacciones y contar el dinero. Parece complicado, pero un ordenador realizaría la tarea con facilidad.

Luego, si los números se añaden bien, Johnny escribiría una nueva página en su diario y aceptaría las transacciones. Las nuevas líneas/transacciones ya están incluidas en la página y no han de repartírsela, es decir, pueden prescindir de ella y en su lugar se repartirían la página nueva.

Si algo sale mal (como que alguien no tenga suficiente dinero para una transacción o que el número de la página no coincida), Johnny dirá “Qué raro”, se deshará de la página y volverá a sus cosas como de costumbre.

Un conjunto de páginas numeradas (bloques) es, en esencia, la cadena de bloques. Es muy simple y no hay magia de por medio.

Grafomanía

Si no se controla el proceso con reglas adicionales, cada estudiante empezaría su propia versión de la página 123. Como resultado, habría 30 versiones del diario de transacciones circulando por la clase. ¿Cómo se sabría cuál es el correcto? Cierta rutina lo hace posible: se crea la página cada 10 minutos para distribuirla por toda la clase y el escritor responsable de guardar el diario se elige aleatoriamente.

Con Bitcoin, decidieron llevarlo a cabo del siguiente modo. Los estudiantes tienen que hacer una tarea muy útil (resolver problemas matemáticos elegidos al azar del libro). El primero en terminar, recoge todas las notas y empieza a crear una página nueva. Mientras otros continúan resolviendo el problema, la página de dicho estudiante se distribuye entre la clase, la aceptan todos y, luego, la clase empezaría a resolver otro problema matemático.

No es un problema que las páginas las escriba un solo estudiante modelo; es más importante que sea alguien con un alto nivel de ejecución. Y, si hay muchos estudiantes modeloen una clase, los problemas se resolverán con más rapidez y el grupo podrá pasar al siguiente capítulo de su libro.

Aun así, si solo se le confía a Karl, un estudiante modelo, la tarea de recopilar las páginas, este podría negarle a Johnny cualquier oportunidad de enviar dinero virtual a nadie. Cualquiera que hiciera eso, sería un estudiante muy pasota (él o ella debería tener capacidades informáticas que superen la mitad de las capacidades informáticas de todos los usuarios de Bitcoin, generadas con millones de ordenadores en en el mundo). Así que, si Karl es capaz de ello, hacer trampas no tendría sentido.

Hay otra peculiaridad. Un estudiante modelo también anota la solución al problema matemático en la página (eso sí, dicho problema no es tan aleatorio como parece, es importante para la propia página). Es esencial prevenir que se puedan falsificar todas las páginas desde la 123 hasta la actual, incluso dentro de un año. Un tramposo tendría que resolver una gran cantidad de problemas.

Ventajas

Con todo lo anterior, nuestro diario ha incrementado su tamaño con las nuevas páginas correctamente redactadas.

  1. Este proceso no depende del número de participantes.
  2. Este proceso no está centralizado. No puede ni desactivarse ni falsificarse, cualquier contribuidor del sistema puede comprobar la integridad de todas las páginas cuando quiera.
  3. Este proceso es anónimo, el nombre digital no puede ser rastreado hacia el de verdad. Johnny no puede demostrar que el monedero que pertenece a un nombre digital es suyo, si tiene la firma digital correspondiente, podrá usarlo. Pero, en la vida real, sería todo un reto demostrar que el monedero pertenece a Johnny si él no quiere que se demuestre.
  4. No se cobran gastos. Aun así, puedes pagar a un estudiante A para asegurarte de que tu transacción se copia en la página en modo rápido.
  5. Una vez realizada, una transacción no puede deshacerse (es decir, nadie puede tachar la línea que dice que Billy le ha transferido a Johnny porque cada página se relaciona con la anterior). Si se altera una página (aunque fuera con el consentimiento de los demás participantes), también se tendrían que alterar todas las demás, lo que significa resolver muchísimos problemas matemáticos. Si hubiera alguna duda, los participantes confiarían en la cadena de páginas más larga.

Si soborno a más de la mitad de la clase (preferentemente a los estudiantes modelo), podré derivar a los estudiantes a otra clase y comenzar una historia alternativa en la que nunca le he transferido mi dinero a nadie. Después de ello, podré volver a la clase anterior y presentarles un diario de transacciones más largo. Este truco es la esencia del llamado ataque del 51 % (no obstante, ya hemos hablado de por qué sería tan complicado en la vida real con el ejemplo de Karl, el estudiante A maleducado).

De dónde viene el dinero

Inicialmente, todos los bitcoins pudieron haberse distribuido entre los usuarios que crearon la primera página. Pero eso hubiera sido injusto y un sinsentido. Para que se unieran más usuarios al sistema, los fundadores acordaron distribuir dinero poco a poco. La persona que resuelva un problema y empiece una nueva página escribiría una línea al principio que diría “Abonadme 50 monedas”.

También, todo el mundo estará de acuerdo si la cantidad es exactamente 50 y en un par de años se reduce a 25 y así. Como resultado, los usuarios ven crecer sus activos, pero el número total de bitcoins es limitado: no puede haber más de 21 millones (y, a día de hoy, se han “emitido” 15 millones).

Gracias a este principio, muchas personas quisieron ser los primeros en unirse al proyecto y ganar algo de dinero solo por ser los primeros (luego, el dinero se distribuiría en cantidades más pequeñas y a más participantes). También, cada vez hay más personas trabajando mucho para resolver esos problemas lo antes posible.

Ahora que muchas personas poseen un montón monedas cifradas es el momento de anunciar que las monedas cifradas son las existencias de la nueva empresa llamada “Money Of The Future”, la cual empezará a comerciar con ellas intercambiándolas por dinero de verdad. La moneda cifrada se vende a un precio de mercado que empieza a crecer: muchos quieren echarle el guante al dinero del futuro. Para muchas personas, la opción más favorable sería adquirir la moneda cifrada ahora que se dan lotes de 25 cada 10 minutos, lo que significa que también se deben resolver algunos problemas matemáticos… Sí, es más fácil adquirirlos a minarlos.

Los vendedores online se han dado cuenta de que se pueden cambiar estas monedas por dinero de verdad en la bolsa y están empezando a aceptar monedas cifradas (considerando su constante crecimiento de precio, es un movimiento inteligente).

Críticas

Ahora que los lectores están al día con el concepto de Bitcoin, empezaré con mi parcialidad.

1. Los bitcoins son una auténtica innovación. Un autor misterioso (o un grupo misterioso de autores) lo hizo muy bien a la primera y su idea sigue funcionando.

2. Los bitcoins son oro puro para llevar a cabo ciertas acciones ilegales. La venta de armas y drogas, soborno y extorsión son ahora fáciles de llevar a cabo por la dificultad de rastrear las transacciones y la imposibilidad de realizar un bloqueo. En el mundo offline, la gente pagaría en efectivo en estos casos, pero en el online, los sistemas de pago están controlados y no son anónimos (de aquí el valor de Bitcoin).

3. Por razones legales, la descentralización y el anonimato son inútiles y peligrosos. Llevamos años usando Visa/MasterCard, transferencias bancarias y PayPal/WebMoney. Estos sistemas tienen sus fallos, pero también tienen características útiles:
a. Pagamos gastos (en especial si enviamos un pago internacional), pero obtenemos un servicio de valor.
b. Las transferencias llevan algún tiempo, pero se pueden comprobar revocar.

Bitcoin es más rápido y barato, pero, para disfrutar de sus beneficios, tenemos que utilizar una gran cantidad de electricidad y duplicar información una y otra vez. Si decidiéramos hacer esas tareas con, digamos, Paypal, no sería peor.

4. A la gente le gustan los bitcoins porque su precio crece continuamente. Es como una inversión de Ponzi que produce más y más burbujas. La gente no perderá totalmente el interés y cuánto más compradores haya, la demanda será mayor. Por ello, aquellos que ya han comprado su parte de dinero lo están promocionando activamente como el dinero del futuro (así, el interés crece y el precio sube). La demanda está sobrepasando el suministro, el cual se reduce con el tiempo.

5. A la gente no le gustan los bitcoins porque su precio no deja de aumentar. La economía tradicional se regula con un banco central, el cual se asegura de que el volumen de dinero disponible corresponde con el volumen de bienes y servicios, abaratando los últimos un poco con el tiempo. Con los bitcoins, este proceso está distorsionado: los bitcoins no dejan de aumentar su precio, lo que significa que no sale rentable gastarlos en cosas; es mejor gastarse dinero de verdad y dejar los bitcoins para más adelante o, probablemente, para siempre.

6. Por qué a los reguladores no les gusta Bitcoin
a. Es un esquema Ponzi. Si las personas de un país fueran corriendo a comprar bitcoins y estallara la burbuja (como sucede cada dos años), marcaría el comienzo de una crisis. Por ello, los esquemas de Ponzi están prohibidos en muchos países.
b. Bitcoin se asocia con drogas, evasión de impuestos, facturas falsas y terrorismo debido a que no está controlado. Por lo tanto, los reguladores bloquean las monedas cifradas y urgen a las personas a usar las herramientas tradicionales disponibles en todas partes.

7. Con respecto al uso de cadenas de bloques en áreas que van más allá del intercambio, la mayoría de los proyectos en los que se usan cadenas de bloques realizan las mismas tareas de forma centralizada. Pueden hacerlo mediante el uso de uno o varios centros informatizados, los cuales son más baratos en términos de potencia y eficiencia informáticas. Con el ejemplo que hemos dado de la pizarra, es obvio que escribir las transacciones en el encerado es mucho más fácil que hacerlo discretamente en libretas bajo el pupitre. Pero, claro, así sería si no hubiera un profesor autoritario que borra la pizarra sin avisar.

Eso es todo. Ahora conoces Bitcoin y la cadena de bloques mejor que los demás. Qué bien sienta ser tan listo, ¿verdad?