3 mitos comunes sobre Kaspersky Lab

23 Jul 2018

Las declaraciones absurdas favorecen las noticias falsas, pero no vienen bien a las empresas de seguridad. En nuestros 21 años de historia nos hemos encontrado con una gran variedad de medias verdades y mentiras sobre nosotros y nuestros productos. Estas son algunas de las declaraciones malintencionadas que perduran en el tiempo:

  1. Kaspersky Anti-Virus ralentiza.
  2. El KGB controla a Kaspersky Lab (o como mínimo comparten datos).
  3. Kaspersky Lab diseña virus para beneficiar a la compañía.

En esta publicación vamos a destapar de dónde proceden estas afirmaciones y cómo son las cosas realmente.

Primer mito: Kaspersky Anti-Virus consume todos los recursos del CPU

El mito más antiguo prevalece: las soluciones de seguridad de Kaspersky consumen tanta potencia de tu CPU, que no podrás hacer nada. No estamos de acuerdo. Para nada. O, al menos, ya no. Solía pasar, hasta 2006, justo cuando esta vieja historia se convirtió en mito. En el 2006, lanzamos Kaspersky Anti-Virus 6.0 con un motor completamente nuevo y, desde entonces, nuestros productos consumen muchos menos recursos, por tanto, apenas afectan al rendimiento del sistema.

Pero no te quedes con nuestra palabra, durante los primeros 7 meses del 2018, tres productos de Kaspersky Lab alcanzaron la puntuación más alta en las pruebas independientes de rendimiento llevadas a cabo por AV-TEST:

  • Kaspersky Small Office Security ganó el premio a mejor rendimiento.
  • Kaspersky Internet Security recibió el primer puesto en mejor rendimiento para usuarios consumidores.
  • Kaspersky Internet Security para macOS detectó todo el malware en el sistema con un consumo inferior al 1 % de los recursos.

Algunos prefieren mantener esos recuerdos previos al 2006, pero viven en el pasado. Durante varios años consecutivos, hemos ganado docenas de premios por nuestro rendimiento, por lo que esos días en los que acaparábamos el CPU han pasado a la historia.

  • Conclusión: No, Kaspersky Anti-Virus no ralentiza, de hecho, es una de las soluciones antivirus más rápida.

Segundo mito: Kaspersky Lab trabaja para el KGB

Las teorías conspiratorias anuncian periódicamente que Kaspersky Lab se creó exclusivamente con el propósito de desarrollar armas cibernéticas y monitorizar usuarios para el KGB. De hecho, Eugene Kaspersky estudió en una escuela del KGB, todo cuadra.

Que nadie olvide que el KGB dejó de existir el 3 de diciembre del 1991 y Kaspersky Lab se fundó en septiembre de 1997. Dicho de otra forma, es cronológicamente imposible que Kaspersky Lab desarrollara armas cibernéticas y que recopilara datos para la KGB. Además, tanto para su sucesor, el FSB, como para la otra gran fuerza de seguridad, el Ministerio del Interior, su concepto de “virus” era puramente biológico hasta que se fundó Kaspersky Lab.

Pero si actualizas el mito, no lo negaremos: sí hemos cooperado con el Ministerio del Interior y con el FSB, además de otras organizaciones, como la Interpol y numerosos centros de respuesta de emergencias de todo el mundo. Sin embargo, el papel de Kaspersky Lab fue el de ayudar a investigar el cibercrimen y atrapar a los ciberdelincuentes. Cualquier otra forma de cooperación iría en contra de nuestros principios. Ayudar a apresar a los delincuentes beneficia a la sociedad, como con la neutralización de Lurk, un grupo que robó más de 3 millones de rublos (unos 100 millones de dólares por aquel entonces) de las cuentas bancarias de ciudadanos rusos.

Últimamente hemos encontrado pocos motivos para cooperar con las fuerzas de seguridad europeas, pero seguimos trabajando e incrementando nuestro compromiso con otras estructuras similares. No habrá paz en el mundo hasta que acabemos con todos los ciberdelincuentes. No podemos capturarlos nosotros mismos, no tenemos la autoridad, pero podemos ayudar a los que sí la tienen. No compartimos datos de usuario con servicios especiales. Todos los datos que recibimos los tratamos con sumo cuidado, los hacemos anónimos y los protegemos frente a cualquier tipo de fuga.

  • Conclusión: Kaspersky Lab coopera con fuerzas de seguridad, pero solo como parte de investigaciones cibercriminales. No filtramos datos de nadie.

Tercer mito: Kaspersky Lab diseña virus

Muchos creen que somos una fuente de malware, que luego interceptamos nosotros mismos. Lo hacemos para vender más productos. ¿Quién necesita software antivirus si no hay virus?

Este mito no se basa en ningún antecedente, es pura conspiración. Primero, imagina el daño reputacional que sufriríamos si hiciéramos algo por el estilo y nuestros competidores y los medios se enteraran. Además, ya lo habrían descubierto: un componente importante de la investigación de malware es la atribución, que se consigue generalmente con una precisión decente rastreando el código malicioso hasta el autor. En resumen, si alguien hubiera encontrado en un virus cualquier rastro de Kaspersky Lab, nos hubieran hecho trizas. Pero nunca se ha encontrado nada, por la simple razón de que nosotros no creamos virus.

Además, no hay necesidad de inflar la demanda de software antivirus, al igual que los médicos no tienen que generar enfermedades, ya hay demasiadas cosas malas ahí fuera. ¡Demasiadas! Nuestra empresa cuenta con casi 4000 empleados y ya están bastante ocupados como para además añadirles la tarea de crear virus. Piensa una cosa, en el último año hemos dado con más de 15 millones de objetos maliciosos, ¿de verdad crees que necesitamos crear también el nuestro propio?

Por último, violaría nuestros principios éticos. Nos enorgullece poder decir que nuestra misión es hacer del mundo un lugar más seguro y crear malware no tiene nada que ver con eso.

  • Conclusión: No, Kaspersky Lab no genera virus. Los ciberdelincuentes los diseñan y nosotros los interceptamos.

¿De dónde vienen todos esos mitos?

El mito sobre el CPU se basa, como la mayoría de los mitos, en hechos históricos que ya forman parte del pasado. El mito sobre nuestras conexiones con el KGB es el resultado de una mala interpretación de la información sobre la cooperación de Kaspersky Lab con las fuerzas de seguridad. Y en cuanto al mito de que nosotros mismos diseñamos virus, bueno, ese no tiene sentido. ¿Qué haríamos sin las teorías de conspiración?