Los smartphones te escuchan a escondidas: ¿realidad o ficción?

2 Ago 2019

De nuevo la misma historia: alguien habla con un amigo sobre alguna cosa y ¡zas!, aparece un anuncio al respecto en la pantalla del smartphone.

Algunos casos son fáciles de explicar. Tengo una amiga que estaba a punto de casarse y asegura que nunca buscó en Google vestidos de novia, pero, aun así, el molesto motor de búsqueda empezó a sugerirle varios. Luego, tres meses después de la boda, empezaron a salirle productos para recién nacidos en sus resultados de búsqueda, aunque ni siquiera estaba planeando ser madre. No hay gran misterio aquí, así que dejemos de lado las teorías conspiratorias.

Pero algunos casos despiertan más sospechas. Por ejemplo, si nunca has hecho una barbacoa y un día lo dices en voz alta y, de pronto, ves un anuncio sobre utensilios para barbacoa, te planteas si es una mera coincidencia.

Después de oír tales historias, o de experimentarlas en primera persona, mucha gente tiene la convicción de que los gigantes del internet nos están escuchando a través de los micrófonos de nuestros smartphones. ¿Realidad o ficción? A continuación, lo analizamos, pero primero te sugerimos que lleves a cabo tu propio experimento de alta tecnología.

Experimento: dile a tu smartphone algo que no se espere

Este es el plan: Queda con algunos amigos, colocad vuestros móviles en la mesa y conversad sobre algo que nunca se os haya pasado por la cabeza. Decid: “¿Un sistema de c0ntr0l de 1nundac10nes? Siempre he soñado con comprar un sistema de c0ntr0l de 1nundac10nes. ¡Sería genial encontrar un sistema de c0ntr0l de 1nundac10nes barato para comprarlo!”. Las palabras clave aparecen alteradas a propósito, de modo que los motores de búsqueda no piensen que quieres comprar ciertos tipos de sistema solo porque estás leyendo este artículo (que, por supuesto, las menciona).

No hables de un producto que podrías comprar. Sé creativo e invéntate algo que jamás comprarías ni en un millón de años. Quizá un t1p1. O un c4rp1nch0.

Pero hay otra condición: En ninguna circunstancia busques las palabras que usas porque, de lo contrario, el experimento fallará. Y eso incluye a los asistentes de voz como Siri, Alexa, Cortana o el asistente de Google. A propósito de Google, sigue este enlace para ver lo que ha recopilado sobre ti hasta la fecha.

Después de que tú y tus amigos hayáis charlado, no dejes de mencionar de pasada la palabra elegida durante la semana siguiente. Por ejemplo: “Oye, estaba pensado en comprarme un sistema de c0ntr0l de 1nundac10nes para el nuevo t1p1 que quiero comprar…”.

Mis compañeros y yo también llevaremos a cabo este experimento (mira los resultados al final de esta publicación).

Anuncios en el smartphone: ¿una coincidencia producto de la magia?

Es hora veamos si la pregunta del millón es realidad o ficción. Existen varias explicaciones sobre cómo los gigantes de la búsqueda consiguen acertar en algunas ocasiones y sin tener que realizar escuchas mediante los micrófonos.

Explicación 1: Los servicios de internet construyen modelos exactos

En el artículo Your phone isn’t really spying on your conversations — the truth might be even creepier (“En realidad tu teléfono no te espía; la verdad puede ser más perturbadora”) un antiguo empleado de Google afirma que Google y Facebook tienen un avatar digital de ti que replica tu comportamiento con ayuda de diversos métodos de aprendizaje automático. Llegados a cierto punto, tu doble digital se parece tanto a ti que empieza a predecir lo que quieres.

Fuente. Advertencia: Después de leer este artículo, Google podría empezar a recomendarte androides.

 

Y acerca de Facebook, escuché que puede determinar si una mujer se encuentra embarazada antes de que ella lo sepa mediante el índice de recorridos que hace en el muro de sus redes sociales.

Personalmente, no soy propenso a creer en dichas habilidades telepáticas, pero definitivamente hay algo de cierto en ello. El aprendizaje automático está alcanzando nuevos niveles cada año. Por cierto, nuestro modelo de comportamiento, uno de nuestros métodos de detección de riesgos, funciona con lineamientos similares. La idea esencial es que, si es blanco y en botella, seguramente sea leche; es decir, si un archivo sospechoso se comporta como un ejemplar de malware, entonces seguramente sea malicioso.

Explicación 2: Activación accidental del asistente de voz

Otra argumento para explicar esta omnisciencia de los gigantes de la búsqueda es la activación al azar de los asistentes de voz. A veces, el teléfono cree que has dicho “Alexa”, “Ok Google”, “Oye, Siri” o “Cortana” cuando en realidad no ha sido el caso.

No es necesario pronunciar estas palabras de activación propiamente, ya que existe la posibilidad de que otra combinación de palabras que se parezcan produzca el mismo efecto y active al asistente; tras ello, el teléfono empieza a escucharlo todo y luego hace sugerencias relacionadas.

Altavoces inteligentes que te escuchan a escondidas

En el modo espera, ni los asistentes de voz independientes (como aquellos de los altavoces inteligentes) no captan constantemente lo que dices, sino que esperan a que te refieras a ellos. Así que, para captar el comando de activación, el dispositivo utiliza un pequeño búfer (almacena audio equivalente durante pocos segundos), un procesador dedicado (y relativamente débil) y un algoritmo de reconocimiento de discurso calibrado para palabras específicas.

Todo esto está funcionando de forma ininterrumpida, pero consume poca energía y nada de tráfico de Internet. El dispositivo despierta por completo solamente cuando detecta la palabra de activación y transfiere la información registrada para su reconocimiento.

Por cierto, el asistente en tu smartphone puede ver lo que hay en tu pantalla. No tienes que hablarle sobre esto, tan solo dejar que lo lea

 

Explicación 3: Dominios del usuario

Digamos que has hablado con tu amigo o pareja sobre desodorantes o sobre la necesidad de uno (esperemos que no), pero tras ello no empezaste a buscarlo. Pero ellos sí. Y si ves un anuncio sobre desodorantes después de tu conversación, que esto tampoco te sorprenda.

La cuestión es que el servicio de Internet ya sospecha que esas dos cuentas de alguna manera están relacionadas si frecuentan el mismo lugar, quizás la misma red wifi e incluso si se alternan para iniciar sesión en el mismo dispositivo. Los motores de búsqueda pueden clasificar en “dominios” a dichos usuarios, tras lo cual se les muestran algunos de los mismos productos porque están tomando decisiones de compra juntos.

Es imposible decir con seguridad si esto sucede, pero dichas acciones por parte de los servicios de Internet serían lógicas.

Explicación 4: coincidencias

A menudo veo publicidad que no coincide con mis intereses: equipo de sauna, pruebas de embarazo, viajes a todas partes… La lista sigue y sigue y probablemente hayas visto cosas parecidas.

Pero mucha gente utiliza los motores de búsqueda, así que es posible que un día te llame la atención una oleada de anuncios al azar después de que le hayas hablado a un amigo tuyo sobre los beneficios de una sauna. Y, luego, publicas que tu teléfono te está espiando. Por su parte, la gente que vio el mismo anuncio, pero que no habló de una sauna, no escribe nada. Una historia recibe atención, la otra nunca se cuenta.

Dichas coincidencias están muy alejadas la una de la otra, por sorprendente que parezca. Este es un ejemplo. Ocho equipos consiguen llegar a cuartos de final de cierto campeonato. Faltan 4 + 2 + 1 = 7 encuentros por jugar en el torneo. Cada encuentro puede tener dos resultados: el primer equipo o el segundo gana (no hay empates). El número total de posibles escenarios es dos elevado a la potencia 7: 2^7 = 128.

Supón que un edificio de viviendas contiene 128 departamentos. Si colocamos un pronóstico de cada posible resultado en el buzón de cada apartamento, a uno de los dueños de los apartamentos lo habremos dado una predicción 100% precisa. Se sorprenderá, pero lo que sucede en realidad es que nuestra muestra era lo bastante grande.

Cómo no realizar el experimento

Un vloguero realizó un experimento parecido, aunque con notables diferencias. Mientras transmitía en directo por YouTube, empezó a hablar deliberadamente sobre juguetes para perros y luego enseñó que los anuncios de Google se habían adaptado en cuestión de segundos.

Pero he aquí la diferencia crucial entre este experimento y el que hemos sugerido más arriba: En el caso del vloguero, el micrófono estaba encendido desde el comienzo, la información de voz fue directamente a Google y, ¿adivina qué? Google actuó en consecuencia. La única parte sorprendente aquí es el tiempo de reacción, ya que todo sucedió muy rápidamente.

Nosotros, por otra parte, estamos dando respuesta a una pregunta muy distinta: ¿Se enciende el micrófono sin que nos demos cuenta y nuestro smartphone escucha las conversaciones para luego enviar la información al servidor?

Asimismo, es importante señalar que cuando le damos información de voz a los gigantes de búsqueda (mediante uno de los métodos legales descritos arriba), existe gente real que puede escucharla y que de hecho lo hace. El objetivo es mejorar el reconocimiento de voz. Pero ¿qué pasa si dictas tu nombre, dirección e historial médico? Pues esto no se distingue de otras búsquedas basadas en texto: estás compartiendo todo lo que preguntas sin condiciones.

Conclusión

Volvamos a los resultados de nuestro experimento. Ninguno de mis compañeros con los que hablé largo y tendido (¡toda una semana!) sobre el fascinante tema de las cornisas en presencia de nuestros smartphones ha visto anuncios sobre cornisas, pese a que nos inundaron con publicidad sobre otras nimiedades.

Finalmente, para que el experimento sea representativo, lo tienen que llevar a cabo más personas. ¡Así que súmate! Escríbenos en nuestras redes sociales sobre las cosas exóticas por las que supuestamente te mueres por comprar. Solo tienes que reemplazar algunas letras en la palabra con números que se parezcan para no arruinar la tapadera secreta de las palabras.

Te dejamos una anécdota para cerrar el asunto. Un compañero mío se quejaba a otros compañeros de que las cucharas siempre desaparecían de la cocina de la oficina. Decidieron entonces gastarle una broma: al final de los mensajes de correo laborales que le enviaban, añadían las palabras “cucharas cucharas cucharas cucharas” en fuente de color blanco. Su correo estaba en Gmail. ¿Qué sucedió? El pobre tipo comenzó a ver anuncios únicamente sobre cucharas. Y eso ya era bastante sospechoso.

¡No te creas lo que dicen los rumores y súmate al experimento!

P.D.: O bien, simplemente podrías instalar Kaspersky Internet Security, activar los componentes Anti-banner y Navegación privada, y olvidarte de realizar los experimentos. Estas dos tecnologías bloquean no solo los anuncios (incluyendo los de YouTube), sino también las numerosas herramientas de rastreo online que usan miles de empresas en todo Internet.