Todo lo que guardes en tu smartphone puede ser usado en tu contra en un juicio

Tu smartphone lo sabe todo de ti: a quién llamas y los mensajes que envías, qué páginas web visitas o qué fotos haces, incluyendo cuándo y dónde lo haces. Estos datos pueden usarse en tu contra.

Una luz muy brillante me cegó y luego me preguntaron a vida o muerte: “¿qué hizo el día cinco del mes pasado entre las 22 y las 23:30 horas?”

La situación anterior es como se describen los interrogatorios en la mayoría de historias policíacas. En los libros, los testigos suelen decirlo todo enseguida, pero en la vida real la gente puede olvidar muchos detalles. No obstante, sus smartphones recuerdan mucho sobre ese momento en concreto.

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Los expertos tienen un nombre para los dispositivos móviles modernos: los llaman “la mina de oro de la justicia” porque estos gadgets saben muchas cosas de sus propietarios. Los smartphones guardan el historial de llamadas, los mensajes de texto, fotos, vídeos y el historial web, todo complementado con los lapsos temporales y el geoetiquetado. Por eso el FBI quería con tanto ímpetu que Apple accediera al iPhone de San Bernardino.

Los smartphones normalmente guardan muchos más datos sobre ti que tu proveedor de telecomunicaciones. Por ejemplo, el receptor GPS que incorporan aporta una información más exacta que el rastreo del teléfono a través de la triangulación de la torre telefónica.

Los “interrogatorios” de un smartphone son automáticos y funcionan como todo análisis forense computacional: un experto copia todos los datos necesarios con la ayuda de un software específico, principalmente el historial de llamadas, los mensajes de texto y otros datos útiles.

El caso de Apple contra el FBI demostró que la protección que incorpora tu teléfono no es la panacea. Si las fuerzas policiales necesitan hackear tu dispositivo, lo conseguirán, de un modo u otro.

Hay que tener en cuenta que los ordenadores y los gadgets guardan por defecto archivos borrados durante un período de tiempo. Esta información se puede utilizar contra su propietario en un juicio, pueden comprometerla hackers o incluso hacerse pública.

Jonathan Zdziarski, un famoso experto en seguridad, examina el iPhone de su hija y con frecuencia encuentra pistas digitales, como mensajes borrados, datos de geolocalización y datos de este tipo. Zdziarski señala que esta ansia por los datos de los usuarios hace que los dispositivos móviles sean muy interesantes para las agencias de seguridad.

El experto es también muy escéptico con los programas de análisis forense modernos que analizan los datos de dispositivos móviles. Zdziarski supone que este software recopila pruebas mediante el uso, lo que tiene poca conexión con la ciencia forense.

Mientras tanto, la gente desarrolla métodos científicos para contrarrestar este tipo de análisis. Por ejemplo, expertos de la Universidad de Glasgow y de la Universidad de South Alabama publicaron un artículo en el que se describen métodos antiforenses para dispositivos móviles. Los especialistas desarrollaron una modificación de CyanongenMod capaz de engañar al software forense. “Previno con éxito la extracción de datos, bloqueó la instalación de herramientas forenses, retrasó la extracción y presentó datos falsos a las herramientas de análisis forense aceptadas por la industria sin entorpecer el uso normal del dispositivo”.

Hay aplicaciones que prometen proteger a los usuarios de investigaciones en curso y también bloquean a los fisgones de tu casa. Los desarrolladores aseguran que sus aplicaciones también pueden editar el historial de chats, eliminar por completo los datos del dispositivo y hacer otros trucos interesantes.

Crimen – gadget – castigo

Durante los últimos tres años, la Academia Americana de Abogados Matrimonialistas ha observado el gran incremento de pruebas digitales presentadas en divorcios, extraídas de smartphones u otros dispositivos inalámbricos.

“En el pasado, un cónyuge receloso debía contratar a un investigador privado para conseguir este tipo de información detallada, pero hoy en día muchas personas llevan siempre algún tipo de dispositivo inalámbrico de seguimiento a todas partes”, dice James McLaren, presidente de la Academia Americana de Abogados Matrimonialistas.

Los smartphones no son la única fuente de pruebas, existen otros gadgets que también pueden contar muchas cosas interesantes sobre sus propietarios. En 2015, una mujer de Florida denunció que un intruso la secuestró por la noche en su propia casa. Su dispositivo de seguimiento fitness tenía una opinión muy contraria: registró que la mujer había estado despierta y dando vueltas toda la noche y no durmiendo como ella había afirmado.

Como no se encontraron signos de ningún intruso en la casa, la policía arrestó a la mujer por “testimonio falso a las fuerzas policiales, falsa alarma de la seguridad pública y alteración de pruebas por esparcir sus joyas y colocar un cuchillo para que pareciera que un intruso la había raptado”.

Los expertos y los periodistas también especulan con otro caso de uso potencial e interesante de pruebas digitales. ¿Tu ritmo cardíaco cambia cada vez que pasas cerca de la casa de tu amante y llevas tu monitor de actividad? Entonces puede que tu mujer tenga una nueva prueba contra ti para el divorcio.

Por otra parte, ese mismo monitor de actividad puede usarse para demostrar que tus actividades físicas han disminuido tras un accidente laboral o un accidente de tráfico.

Además, los smartphones pueden ser examinados cuando se trata de incidentes de tráfico. El senado de Nueva York está considerando una legislación para que la realización de pruebas sobre dispositivos móviles sea obligatoria cuando haya un accidente de tráfico o una colisión para así determinar si durante la conducción estaba siendo utilizando. La prensa extranjera ya llama a este equipo “textalyzer” por analogía al alcoholímetro (breathalyzer en inglés).

Cellebrite es la empresa encargada del desarrollo de dicho dispositivo. La compañía israelí promete que el textalyzer mantendrá en secreto los datos de los usuarios.

He aquí una información importante para la seguridad de las personas. En 2015, se lanzó la aplicación Alibi para Android, la cual está constantemente registrando lo que sucede alrededor del usuario. Por ejemplo, graba audio y vídeo geolocalizados. Esto daría al propietario del smartphone una coartada y material testimonial contra otras personas. Por otro lado, este espionaje cuestiona la privacidad de los demás. Afortunadamente, la aplicación no es muy popular, pues hasta ahora menos de diez mil usuarios la han descargado de Google Play.

Probablemente, la mejor explicación para las relaciones ambiguas entre la tecnología y la justicia fuera revelada en la Exposición Forense de Europa en Londres por Amber Schroader, directora de Paraben Corporation: “los smartphones se han convertido en los dispositivos primarios para la búsqueda de pruebas digitales debido a la accesibilidad y a las capacidades que ofrecen a los sospechosos potenciales“.

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